LA INTELIGENCIA NO EXISTE
Si LA inteligencia fue a parar al lugar del Otro, al igual que pasa con Dios, y con Lacan La mujer, podemos asegurar que no existe.
LA mujer no existe para Lacan en tanto no existe ningún gran Otro completo. Existen mujeres como existen hombres, como existe el transgénero, etc. La Inteligencia, y más aun, la Inteligencia Artificial no existe en tanto Mujer, en tanto lugar de otro completo, de todas las respuestas, infinito, y demás.
Si el lenguaje humano es posible por la incompletud, por la falta, la barra, la castración ¿Qué hablar sería el de Dios o la IA? Hablan, pero ¿Tienen lenguaje?
TODA INTELIGENCIA ES ARTIFICIAL
Pensar no adelgaza. Las ideas no tienen consecuencias. La mente es cómplice. La terapia hace estragos.
El psicoanálisis es un método, una situación artificial que intenta poner en acto lo que no se puede decir. La creación de un artefacto de la palabra.
Su inventor y responsable, Sigmund Freud, se proclamó con relación a lo artificial, provocado, como lo puede ser el amor de transferencia. Para Freud esos afectos producto del dispositivo analítico son tan genuinos como los nacidos en otras instituciones (la familia, por ejemplo). Lacan lo dejo sin rodeos: “La transferencia es el amor”. ¿No es acaso la ficción lo que estructura la realidad?
EL TRIUNFO DE LA CONVERSACIÓN
Hablando se entiende la gente, pero ¿Quién escucha?
El humano quiere conversar, lo necesita. El costado más exitoso de las IA es su versión conversacional. Se charla con la IA. Se discute. Se le hace preguntas prácticas, y fundamentalmente existenciales.
El ser humano no tiene con quien conversar. Una vez más es el mercado el que sale a dar una respuesta a una necesidad. ¿O es al revés?
Nadie escucha, fundamente los psicoanalistas.
UNA SOLEDAD APLICADA
Un agujero rellenado no le quita su condición de agujero. Un secreto develado sigue siendo un secreto. El acompañamiento constante no roza una soledad cada vez más pronunciada. La búsqueda de un aislamiento con buena señal de wifi. Sin embargo, la pregunta tiene un relieve no tan evidente. ¿En un análisis el sujeto solo o acompañado? ¿Qué tipo de soledad propone un analista?
Analizarse es poder hacer algo con esa palabrita “Soledad”. Es tan artificial como lo es una IA. La diferencia es que la función del analista carece de inteligencia. Es más, de lo que se trata es de un debilitamiento mental. En este punto las propuestas son exactamente contrarias. Sus consecuencias también.
EL FUTURO LLEGÓ HACE RATO
No hay nada nuevo en esta novedad, dice “la gente”. Está todo inventado, es cierto, el mejor invento de la humanidad es el concepto de “Todo”.
Hay una pregunta que recorre a todo el pensamiento científico: ¿Antes eso no existía? ¿El inconsciente? ¿La inteligencia? ¿Lo artificial? Lacan responde ¿Y quien lo sabía?
EL COSTADO POCO INTELIGENTE DEL YO
La pregunta por la inteligencia, el conocimiento, el aprendizaje, la psicoeducación, podría continuar como si nada hubiésemos dicho. La protesta de los individuos. El pedido de cientificidad. La necesidad de la evidencia. La rabia frente a lo inevitable. No es una opinión. Tampoco un punto de vista. Las terapias no funcionan por un solo motivo: Hay una parte del Yo que es inconsciente (El yo y el ello). Fin de esa discusión. Comienzo de otra.
Esta no es una postura terapéutica, es una posición política. También es una hipótesis. Juntar la parte maldita (mal dicha) ese gasto improductivo que el capital no puede atrapar, con la parte inconsciente de yo, es una decisión mía.
Hay una parte que no se deja consumir. Un resto innecesario. Ese residuo que permite un análisis.
Bien decir esa parte, debería ser a condición de no ser reabsorbido por el mercado. El producto del trabajo de una análisis no es una mercancía. No es un valor de intercambio. Lacan: “El psicoanálisis es una practica sin valor”.
¿Pero cuenta o es igual?
LO QUE NUNCA ACABA
¿Para qué habla el ser humano? No siempre lo hizo. Tal vez los motivos que produjeron la conversación humana hayan cambiado. Quizás el lenguaje haya olvidado su sentido. Parecería ser que lo que se inventó para trabajar, hoy solo sirve como intento de reconocimiento. ¿Hablar o hablarle? Todas las plataformas invitamos a conversar. Algunas prometen una libertad que solo el psicoanálisis puede “garantizar”.
Una conversación contiene una gran cantidad de elementos, más de lo que se está dispuesto a aceptar; emisor, receptor, mensaje, código, lenguaje, habla, discurso, etc.…a diferencia de otras propuestas, la conversación analítica no persigue el objetivo de la comunicación. El malentendido es su motor. El desacuerdo su mayor función. Y al final de cuentas, de lo único que se trata, es de producir una perdida sin recuperación.
Lo infinito convertido en impotencia sexual.
La potencia a toda impotencia.
Nunca se corta. Ya no te extraño.
Cada vez tengo más megas, y menos besos.